miércoles, 6 de abril de 2016

hablando por encima de mis posibilidades







Si te araño, si te enseño los dientes, si te grito... no te asustes.
Es porque una vez me hicieron pedazos y los golpes de la herida los pago en corazas que se ajustan y amoldan entre mis costillas.
Tras este carácter, bajo esta fiera, existe sangre que palpita.
Sentimientos hundidos en egos de madrugada y mensajes sin responder.
Si esta actitud fuera un desierto rogaría al sol brillante encontrar de una vez mi oasis, porque me ahogo.
          Y no puedo más.
                          Y me caigo.
                                    Y sin embargo, de puertas para fuera, jamás dejaré de ser la chica ausente que batallea en las trincheras.

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